Ficción Mekawing – Cabeza de Playa 8

Confederación Tecnocrática – Loki

Dos Tigres MKIV se alzan varios pisos de altura sobre las calles de una de las tantas metrópolis en ruinas de antes del Éxodo. Realizando su patrulla regular, sus pilotos – novatos recién graduados – discuten sobre la comida del campamento y lo mucho que desearían volver a sus colonias.

Hace muchos años que los estoy buscando. Hace demasiados años que se fueron y ahora sé dónde están. No se escondan de mí, no me nieguen.

Uno de los dos Tigres se detiene, su compañero sigue avanzando distraído, tratando de terminar su patrulla lo antes posible para poder descansar. El Tigre detenido aumenta su registro electromagnético al realizar un ping activo en busca de una sombra que pareció captar en sus sensores infratérmicos. Su compañero sigue avanzando, dando la vuelta en un edificio que – cuando albergaba algún tipo de vida – posiblemente funcionaba como un banco.

Ahora estos inútiles quieren separarnos, quieren capturarlos, destruirlos o aprovecharse de ustedes. Pero yo no mis hijos, yo vengo a unirme a ustedes, vengo a darles el lugar apropiado en el vacío mundo de las Corponaciones.

En medio del silencio de su cabina, el solitario piloto del Tigre observa cómo sus sensores reportan total normalidad a su alrededor, nada en térmico, electromagnético o visual. Una “nada” que le eriza los vellos de la parte posterior del cuello.

Pero no se preocupen, yo los protegeré hijos míos. Los encontraré y los llevaré conmigo de vuelta a las estrellas, donde pertenecen por derecho propio.

Pero por más avanzados que fuesen los sensores del Tigre, por más atento que hubiera sido su piloto, no hubiera podido haber detectado a tiempo a la sombra que se levantaba tras de él. El haz de luz de una guadaña láser a toda potencia se alzó sobre su cabeza y de un golpe rápido y mortal, su estela cortó por la mitad la cabina del Tigre.

No se preocupen, yo los protegeré, pensaba Loki mientras el camuflaje de su meka – Plutón – lo ocultaba de nuevo de los sensores de los mekas a su alrededor.

Mientras tanto, una alarma sonaba en el campamento de la Esfera: un Tigre reportaba que su compañero había sido “asesinado” y justo cuando enviaba sus coordenadas de localización, la transmisión se cortó abruptamente…

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